Todo lo que queríamos era enterrar en paz a mi abuela, pero oh sorpresa!, nos encontramos con un ex comisario, engreído, prepotente, que abusando de su "autoridad", no dejó que podamos hacer la ceremonia de despedida y el cuento se volvió increíble.
Todo comenzó cuando al abrir el cajón para decir el último adiós, Oscar Cazó se percató que el cajón otorgado por la funeraria Ojeda (que trabaja con el seguro de la policía), era feo y entonces haría que el columbario policial olería mal por el mal estado del cajón (?), es un cementerio, no?
Interrumpiendo la cantata de las tías y gritando sus plagueos por lo anterior nombrado, con todo respeto se le pidió que se ubicara, pero un viejo con huellas del stronismo en sí, se alteró aún más y echó a todos los presentes sin permitir que se pudiera hacer la despedida de la abuela que, digamos, yace en paz.
El abuso de la autoridad es un síntoma corriente en nuestro país, pero nuestra gente ya no está acostumbrada a callarse, hay una juventud que se está levantando y anhelo que sea la que comience el cambio.
Aquellos que aún viven con la dictadura en su memoria, creen que con prepotencia podrán callarnos y hacer que nos quedemos quietos, pero no señores!, levantémonos como pueblo, no permitamos que nos pasen por encima.
La tristeza de perder a un ser querido nos tenía serenos, y aún reaccionando con violencia (ganas no nos faltaban) las cosas hubiesen empeorado, porque la justicia por manos propias solamente arrojaría una denuncia en contra que hubiese sido peor.
Muchas cosas aun están corruptas en nuestro país, pero el poder que tenemos en nuestra boca es algo que debemos utilizar para hablar, para decir, para no callar ante el autoritarismo injusto de gente desubicada y sin principios.
La policía, quien debería ser la que vele por nosotros, una vez más nos deja con la inseguridad de saber que no contamos con ellos.
Las denuncias y los videos los haremos llegar, ojalá algún día la justicia se haga real en nuestro país.
Redacción: Sara Moreno.
Fotografía: www.sindromevital.com
Entierro de locos en un país de locos
sábado, 21 de noviembre de 2009
Publicado por Ñakyra Campana a las 20:16
Etiquetas: autoridad, comisario, entierro, funeraria Ojeda, Oscar Cazó, policía
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