Redacción: Sara Moreno.
Fotografía: kuatro.wordpress.com
Días pasados teníamos temperaturas que rondaban los 30 grados, anoche ya teníamos menos de 20... los bruscos cambios climáticos afectan nuestra salud, ya que nuestro cuerpo se prepara para resistir a una temperatura y de golpe se encuentra con otra.
El calentamiento global es una realidad que nos afecta no solo en la tierra, la naturaleza, sino que físicamente hay repercusiones que quizá no la sentimos como parte de ella, pero que son reales.
El estrés es una de esas afecciones que vienen ligada al calentamiento global, el vivir apurado, atascados en el tránsito con temperaturas altísimas o los tantos días ininterrumpidos de fríos que trajeron el H1N1 provocan en nuestra mente un cansancio físico y mental que se transmite a nuestro cuerpo con múltiples reacciones que emitimos casi sin darnos cuenta.
Te encontrás más nervioso? te sentís menos impaciente? tenés ganas de gritar? tocás la bocina de tu automovil desesperadamente?
Una de las formas en que podemos ayudarnos es despejando nuestra mente, buscando lugares libres donde podamos respirar aire puro, salir a hacer deportes, andar en bicicleta, son estas algunas de las maneras en que podemos liberarnos de toda la adrenalina que acumulamos en nuestro andar diario.
Es cierto, el calentamiento global hace que los volcanes erupcionen, que hayan más inundaciones, que veamos tsunamis, huracanes y otros desastres naturales, pero también afecta nuestra persona, ya que somos parte íntegra de la tierra.
Ya dice un conocido lema que en nuestra vida debemos tener un hijo, escribir un libro y sembrar un árbol, pero si pudiéramos, en nuestra realidad, sembremos más de uno.
Debemos cuidar nuestro cuerpo, así como debemos cuidar nuestra tierra.
Días pasados teníamos temperaturas que rondaban los 30 grados, anoche ya teníamos menos de 20... los bruscos cambios climáticos afectan nuestra salud, ya que nuestro cuerpo se prepara para resistir a una temperatura y de golpe se encuentra con otra.
El calentamiento global es una realidad que nos afecta no solo en la tierra, la naturaleza, sino que físicamente hay repercusiones que quizá no la sentimos como parte de ella, pero que son reales.
El estrés es una de esas afecciones que vienen ligada al calentamiento global, el vivir apurado, atascados en el tránsito con temperaturas altísimas o los tantos días ininterrumpidos de fríos que trajeron el H1N1 provocan en nuestra mente un cansancio físico y mental que se transmite a nuestro cuerpo con múltiples reacciones que emitimos casi sin darnos cuenta.
Te encontrás más nervioso? te sentís menos impaciente? tenés ganas de gritar? tocás la bocina de tu automovil desesperadamente?
Una de las formas en que podemos ayudarnos es despejando nuestra mente, buscando lugares libres donde podamos respirar aire puro, salir a hacer deportes, andar en bicicleta, son estas algunas de las maneras en que podemos liberarnos de toda la adrenalina que acumulamos en nuestro andar diario.
Es cierto, el calentamiento global hace que los volcanes erupcionen, que hayan más inundaciones, que veamos tsunamis, huracanes y otros desastres naturales, pero también afecta nuestra persona, ya que somos parte íntegra de la tierra.
Ya dice un conocido lema que en nuestra vida debemos tener un hijo, escribir un libro y sembrar un árbol, pero si pudiéramos, en nuestra realidad, sembremos más de uno.
Debemos cuidar nuestro cuerpo, así como debemos cuidar nuestra tierra.

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